Por Sergio Gevatschnaider - sergiosear@yahoo.com.ar Lic. en Economía UBA, Contador Público UBA, Lic. en Administración UBA.
En el cuadro más famoso del pintor noruego Edvard Munch, "El grito", se revela la expresión acabada de la impotencia más extrema, la cual muestra en un grito de infinita angustia la desesperación humana.
La desesperanza en la Argentina se manifiesta en el déficit en la provisión de ciertos bienes por el Estado: en la salud, la educación, la inseguridad por la propia vida, lo cual genera un sentido creciente de aislamiento y desconfianza, de falta de creencias, de un cinismo debilitante. Estos bienes no son sustitutos entre sí, ni de los bienes privados, sino que se complementan y su falta produce la pérdida de un bien mayor: la paz social.
Inseguridad física
En 1997 el país registraba 26.960 personas presas en establecimientos penitenciarios, en el año 2005: 66.357, es decir, ¡un aumento de un 146 %!
Mientras los efectos sicológicos en la percepción de la inseguridad en la población generan: aislamiento, desconfianza interpersonal y la visión de un mundo como un lugar peligroso y amenazante. La contrapartida del aumento del encarcelamiento no ha sido una sociedad más segura.
Inseguridad alimentaria
"En los feriados o los lunes, cuando los niños pasan varios días sin asistir a la escuela, hacen preguntas reiteradas tales como: "¿Cuánto falta para la leche?" o "¿Hay más pan?". Palabras de un maestro de la escuela N° 18 de Entre Ríos. Según un estudio de la UCA, 9% de los menores de 17 años que viven en ciudades sufrieron "riesgo alimentario": el doble que en 2006. La investigación muestra que el 44% de los chicos vive en hogares que el año pasado tuvieron que restringir el consumo de alimentos. Esta proporción llega al 60% en las familias más humildes, pero también incluye a un 30% de los hogares medios y 21% de los medios altos.
Inseguridad material
El ingreso de las familias pobres se debería incrementar, en promedio, un 133% para que puedan salir de esta condición. En la actualidad en esos hogares, que representan el 30% de la población o 11.500.000 personas, ingresan 615 pesos por mes. Sin embargo, el costo de la canasta básica para una familia promedio pobre es de 1.435 pesos, según los cálculos de la consultora Equis
Inseguridad educativa:
las estadísticas del desastre
La evaluación internacional PISA, de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), mide cada tres años, el rendimiento de jóvenes de 15 años en ciencia, matemática y lectura y comprensión de textos. El último año, en el que las pruebas llegaron a 400.000 alumnos de 57 países, se puso énfasis en ciencia, área en la que el país quedó ubicado en el puesto 51. En lectura y comprensión de textos estuvo ubicado en el puesto 53, y en el caso de matemática en el 52. Mediciones que nos ubican debajo de Chile, Uruguay y México. Si hace años nos comparábamos con el nivel europeo en materia educativa en la actualidad no llegamos siquiera a una buena nota en América Latina.
Inseguridad sanitaria
La salud no implica únicamente el sistema sanitario, sino que está relacionado con la provisión de agua potable y de vivienda.
El Agua
Según un estudio del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas) 8.5 millones de argentinos carecen del servicio de agua potable. El estudio revela que paradójicamente las provincias más empobrecidas y con mayor mortalidad resultaron ser las menos beneficiadas en la extensión de la provisión de servicios.
Vivienda
En la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación calcularon un déficit de 2,6 millones de unidades habitacionales. Sin embargo, problemas de tenencia, impedirían ofrecer respuestas a 3 millones de familias, de acuerdo a la Universidad Católica Argentina.
Conclusión
Las situaciones de temor generan el deseo de penas más duras, es una relación costo-beneficio, pues es más fácil cambiar una ley que crear las condiciones de disminución de la delincuencia. La inseguridad puede ser combatida con una policía más honesta y eficiente, pero también con políticas educativas y de trabajo inclusivas que aumenten la igualdad social. Según un estudio realizado en 45 países (desarrollados y subdesarrollados) de 1965 a 1995 la desigualdad de ingresos tiene un efecto cierto y significativo sobre los delitos violentos. En una sociedad fracturada, con marginalidad creciente, se incrementa el delito. La tendencia estadística muestra que al aumentar los grados de educación de una población tienden a descender los índices delictivos.
A su vez la educación y la salud son complementarias, a mayor educación se observa un mayor cuidado sanitario, y además los riesgos en salud pública están relacionados con la distribución del ingreso. El Doctor Michael Mamot, Profesor de Salud Pública de la University Collage of London considera que la mala distribución es el mayor problema de salud.
Según un informe reciente del Ministerio de Salud a partir de 2004, la epidemia de HIV avanzó más entre las mujeres que entre los varones de 13 a 19 años: por cada 80 chicos infectados hay 100 chicas. Según la epidemióloga Mabel Bianco "Se debe mejorar el nivel de educación general de las más chiquitas. Una niña que no completa la primaria seguramente estará desvalida ante la epidemia". Es decir, tenemos otro ejemplo de la relación entre educación y salud.
Por otro lado un chico hambriento es afectado en su posibilidad de educación y desarrollo, lo cual es a todas luces un profundo e irremediable crimen donde en palabras del Lic. Sergio Britos del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil: "el órgano de un chico desnutrido en sus primeros dos años de vida se contagia más fácilmente de enfermedades y si estuvo anémico (como el 35% de los chicos argentinos) tendrá déficit en el rendimiento en la escuela".
Todo esto genera una sociedad fragmentada donde los logros individuales pueden verse gravemente limitados como lo muestra un reciente estudio de la UCA en donde los jóvenes universitarios de menos de 30 años tienen muchas más posibilidades de conseguir un empleo de calidad en caso de que provengan de la clase media alta con respecto a uno de clase baja, aunque tengan igual nivel educativo. Todos estos bienes están entonces relacionados como un tejido en que cada hilo es necesario para tener una sociedad mejor. Su provisión es obligación del Estado, el cual debe ser profesionalizado y eficiente.
El antropólogo Marc Abelés autor del libro "Políticas de supervivencia", considera que en la sociedad actual hay un desplazamiento de una sociedad de convivencia a una sociedad de seguridad. Mientras que la primera hace referencia a una sociedad que confía en el futuro y su objetivo es mejorar, en la segunda se busca que la acción pública esté orientada a reducir la incertidumbre y la angustia. Podemos decir que la primera es expresión de crecimiento, la otra la del temor. Pero este análisis no tiene aplicación es un país con tantas falencias como la Argentina donde lograr una sociedad que supere los desequilibrios crónicos generados por la insuficiencia de bienes básicos no sólo disminuiría los riesgos, sino que permitiría desarrollar de manera más justa a la sociedad.
Empecé esta conclusión mencionando al cuadro de Munch, de una desesperación infinita. Tal vez su imagen contraria como un espejo que transformara el dolor en alegría, la angustia en serenidad de espíritu, esté en las palabras que Aristóteles escribiera en su Etica: " Dichoso la persona que con ánimo sereno soporta los embates de la fortuna, que como un buen general con sus soldados saca el mejor provecho de las circunstancias", lo que nos remite a la inteligencia, cuya luz sea capaz de enfrentar con ánimo y perseverancia a nuestros más profundos miedos en esta "sociedad de inseguridad". * |